Hábitos similares para los desprevenidos, pero muy diferentes para los que conocen sobre finanzas.

Ahorrar e invertir son conceptos que muchas veces se utilizan como sinónimos. ¡Error! Si bien aquellas prácticas tienen una estrecha relación, se trata de acciones que se diferencian principalmente por el destino que se le da al dinero. Varían además los riesgos en cada caso, el tiempo para la disponibilidad de la plata, la rentabilidad y la liquidez.

Si te preguntas cómo ahorrar y en qué invertir, y si además querés saber cuáles son las diferencias fundamentales entre esos conceptos, te invitamos a leer esta nota de Adelantos.com, una compañía líder en préstamos por Internet que combina la experiencia en el mundo financiero con los beneficios propios de las herramientas digitales. Veamos.

¿Por qué es importante conocer los detalles de estos conceptos? Esta respuesta es evidente porque ahorrar e invertir son decisiones económicas importantes. Por eso, es relevante saber de qué hablamos cuando pensamos en ahorros y en inversiones.

Comencemos por el ahorro. En resumen, se trata de la plata que se guarda para disponer de ella en un futuro. Es decir, el ahorrista resigna gastar ese dinero en el presente para contar con él más adelante. Se ahorra cuando se guarda plata en efectivo debajo del colchón, cuando se deja un resto en una cuenta bancaria, en un depósito, etcétera.

La inversión también implica no gastar ese dinero en el presente, aunque colocándolo en una herramienta financiera que nos aporta un dinero extra a futuro. En tanto, las inversiones están asociadas a la esperanza de conseguir una ganancia y eso supone un riesgo. La cantidad de posibilidades para invertir es muy grande, desde activos financieros, acciones, fondos de inversión, plazo fijo, propiedades, bonos, etcétera.

En tanto, cuando decimos “ahorrar o invertir” hay que tener en cuenta que la principal diferencia es que el segundo supone la búsqueda de una rentabilidad que, según la herramienta escogida, implica cierto riesgo. Es decir, es posible invertir en la compra de un departamento con la intención de conseguir una renta o una venta futura a más valor; pero esas ganancias podrían no ocurrir por diversas circunstancias.

En términos financieros, el ahorro implica la decisión de no ganar dinero con esa suma, aunque ofrece una mayor seguridad. En el mundo de las inversiones hay más promesas y, como hemos dicho, también mayores riesgos. Es por ello que cuanto mayor es el riesgo, más alta será la rentabilidad de la inversión. En este punto también entra en juego la temporalidad, tal como ocurre por caso en los plazos fijos, las inversiones de largo plazo suelen ser más rentables. La lógica es evidente, eso ocurre porque renunciamos al acceso a ese dinero por más tiempo.

¿Cuál es la mejor opción? ¿Ahorrar o invertir? Si bien en el mundo financiero existen algunas verdades dadas, acaso poco mutables, en este caso la respuesta está dada por las singularidades de cada persona. Es por ello que existe lo que se denomina “perfil de riesgo”, hay quienes prefieren mantener un ahorro sin arriesgarlo, y quienes elegirán cierto riesgo a cambio de rentabilidad. Como fuere, sí hay una regla que podemos catalogar como universal: una excelente idea es diversificar; en este caso, de ser posible destinar una suma al ahorro y otra a la inversión.



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